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Una de las mejores definiciones que he encontrado sobre los códigos QR es que son el botón derecho del mouse para el mundo real. La verdad es que, utilizándolos como puente entre el mundo real y el mundo online, un código QR puede traer rápidamente a tu móvil información sobre un objeto o producto o la posibilidad de interactuar con una web.
Por cierto, si no sabes de que estoy hablando lo mejor será que leas primero la explicación de la Wikipedia.
Tras las siglas QR encontramos por qué es importante para la publicidad y las promociones. Q viene de rápida (quick) y R de respuesta. Rápida significa que en un momento accedes al contenido online relacionado. En la práctica, el no tener que teclear complejas URL en el pequeño teclado móvil permite que la gente acceda con más frecuencia a los contenidos relacionados. Respuesta nos habla de comunicación bidireccional, interactividad e implicación, lo cual es cada vez un objetivo más importante en las comunicaciones de marketing.
A esto añádele quizás un poquito de misterio, algo de entusiasmo por encontrar lo que hay detrás de cierto código QR, y obtienes una manera de implicar al público objetivo en una conversación. Sin embargo, necesitas diseñar una estrategia que aproveche cada situación con sus particularidades y que tenga sentido para el usuario, sino todo lo que se pueda haber ganado con la campaña puede perderse cuando al descodificar el QR se acaba en un sitio decepcionante.
Una campaña de concienciación social fue pionera en Catalunya en utilizar la tecnología QR en su publicidad. Sin embargo, no acabaron de comprender sus posibilidades. Por ejemplo, en sus anuncios de televisión aparecía un código QR enorme. Así que se suponía que rápidamente debías coger tu móvil, ejecutar tu programa lector, apuntar y... nada, porque si no lo hacías en menos de 5 segundos el código desaparecía en el siguiente anuncio. Complicado, ¿no? Aún así, si finalmente conseguías, a través de algún anuncio en el diario, descodificar el código entonces descubrías que éste te enviaba a la página web principal de la organización, y que esta web no estaba diseñada para pantallas pequeñitas, así que la navegación se hacía un poco difícil. Además no había ningún motivo específico por el cual se debía acceder a esa web inmediatamente. La pregunta que uno se hacía era: ¿por qué querré yo acceder a este sitio en mi móvil?
Añadir un código QR al final de un anuncio apuntando a tu sitio web no va a conseguir nada por si mismo. Por ejemplo, si el sitio no está diseñado para móvil lo mejor sería poner una URL de texto, para no crear confusión. Recuerda, el código no es un fin en si mismo, es simplemente un puente entre el mundo offline y el mundo online, así que la historia debe continuar, esta vez en el móvil del usuario.
Etcétera...
En el caso mencionado arriba, los anunciantes deberían, por ejemplo, haber enlazado directamente a un formulario diseñado para el móvil, donde los usuarios pudieran introducir sus datos para suscribirse a la causa; o el código QR podría generar automáticamente un mensaje SMS que los usuarios podrían enviar a sus contactos de la agenda telefónica.